Abordaje anterior transobturador out-in [de fuera hacia adentro]

La vía quirúrgica mínimamente invasiva de colocación de las bandas incluye el abordaje transobturador, que garantiza, respecto al pubovaginal, una eficacia idéntica con una mayor seguridad y rapidez de ejecución.

 

El abordaje transobturador, en efecto, reduce el riesgo de lesiones en los órganos regionales debidas al paso ciego de las agujas utilizadas en los abordajes pubovaginales, evitando incisiones abdominales que podrían resultar dolorosas en el postoperatorio. Además, la posición final de la banda por vía transobturadora resulta mucho más suave y anatómica porque el ángulo que forma la banda respecto al plano horizontal resulta menos acentuado que el que formaría un cabestrillo pubovaginal; de este modo, se minimiza el riesgo de obstrucción urinaria postoperatoria transitoria debida a una excesiva tensión de la banda.

 

Las bandas colocadas con este abordaje pasan a través del foramen obturador, membrana muscular íntegramente situada fuera del abdomen. El orificio se localiza fácilmente tras la incisión vaginal y la preparación mini-quirúrgica del espacio lateral a la uretra y a la vejiga, mediante palpación digital de su porción interna y externa, que se encuentra a la altura del labio mayor, junto a la raíz del muslo.

Se atraviesa el foramen obturador, con la guía del dedo del operador, que protege físicamente la uretra y la vejiga, de la aguja, con un trayecto seguro y bien alejado de las estructuras vasculares y nerviosas obturadoras (abordaje out-in [de fuera adentro]).

 

Una vez creada la vía, sobre la aguja de gancho o helicoidal se carga la sutura premontada en el margen lateral de la prótesis, que después se llevará hasta la parte cutánea emergente situada a nivel de la piel del labio mayor, en la proximidad de la raíz del muslo.

Se efectúa un procedimiento análogo desde el otro lado. No es necesario realizar una cistoscopia de control. En este punto se desplazan, con movimientos simétricos, los márgenes laterales de la prótesis, de modo que la porción central corresponda exactamente con la porción central del eje uretro-vesical; se cortan los extremos de la malla y se retiran las vainas de revestimiento, teniendo cuidado de poner un instrumento no cortante cerrado tras la parte central, reabsorbible o no, con el fin de mantener una distancia adecuada respecto a la uretra y de evitar la hipercorrección.

Ambos extremos de la banda se seccionan por debajo del plano cutáneo; la intervención finaliza con la sutura de la pared vaginal y de ambas incisiones inguinales.
En caso de una intervención de simple colocación de la banda, es decir sin corregir simultáneamente el prolapso vesical, es posible determinar la estancia hospitalaria en un día de postoperatorio, retomando la actividad física habitual transcurridos 15 días.
Cuando la colocación de la banda por vía transobturadora o por vía pubovaginal se asocia a la corrección plástica del prolapso vesical, la estancia se reduce a 3 días de postoperatorio, retomando la actividad transcurridos 30 días.


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